
Como algunos de ustedes sabrán son militante
demócrata cristiano, lo que significa, creer en los valores, en la ética y moral del partido, considerar que las políticas públicas son las buenas para Chile, y compartir el desarrollo económico y humano que plantea la DC.
En rigor pago cuotas, me llaman para que vote por tal o cual, asistía a las reuniones del partido, y conocía gente que otros camaradas (como se les llama a los DC) me decían que era importante conocer. En ese tiempo no entendía bien eso, pero hoy lo entiendo,
son las famosas trenzas políticas.
Entré a la democracia cristiana por
Eduardo Frei Ruiz Tagle, de quien tengo mucho respeto, aprecio y cariño. Lo vi ejercer, lo vi tomar decisiones, lo vi preocuparse por el presente de Chile y el futuro de Chile, lo vi preocuparse por la señora Juanita y por los desafíos que tendrían que abordar los nietos de la misma señora Juanita.
Hoy día veo mi partido enfrascado en una de los peores momentos históricos que nos ha tocado vivir. Una DC dividida en sus raíces más profundas, con confianzas quebradas, con la mirada del futuro difuminada y engorrosa, con pretensiones de niños que le lloran al papá los dulces que quieren comer, pero olvidan que el futuro de esos niños es más importante que el dulce que se llevarán a la boca.
La división de la que hablo es para graficarlo de manera simple, porque también podríamos preguntarnos sobre la juventud DC, podríamos hablar de los guatones, de los piñeristas, de los que están bien con todos, de los decepcionados, de los que no hemos tomado partido en serio para hacer los cambios necesarios.
La DC es un partido que debe reinventarse no sólo en sus figuras, sino en su foco, y con ese foco aclarado, debe reinventarse en su espiritú y en su alma, es eso lo que se espera, (o yo por lo menos espero) de un partido político de Chile.
Los chilenos queremos menos tontera, queremos menos cinismo, queremos más épica, queremos ser parte de un nosotros, queremos decididamente que a Chile, a los chilenos nos vaya bien, queremos emprender, queremos que baje la pobreza, queremos tener un buen pasar, y queremos que los chilenos tengamos acceso a un buen pasar, un pasar digno, queremos escuchar a nuestras parejas, a nuestros padres, a nuestros hijos motivados con los desafíos que se emprenden, pero por sobre todo, QUEREMOS HACERLO.
Escuchar al pueblo de Chile, no es escuchar que faltan un par de techos, que faltan plata para créditos, que hay mucho taco. Escuchar al pueblo de Chile es sintonizarse con aquellos desafíos que hay detrás de los techos, créditos y tacos. Es escuchar los sueños, proyectos y esperanzas que los chilenos tenemos para nuestro futuro.
Les dejo aqui las palabras del Presidente Lagos que nos muestran las ancias de Chile, de los chilenos.
Chilenos y chilenas:
He recorrido Chile a todo su largo y a todo su ancho. He llegado a todos los rincones de mi patria. En muchos hogares, calles, plazas, a través de todo Chile, siento y recibo el cariño de la gente.
Ese cariño me llena de emoción.
Me asiste la convicción que esta idea de Chile, de su historia pasada y futura, esta visión del nuevo progreso para nuestra Patria, supo interpretar aquellos anhelos profundos de chilenos y chilenas. A ellos me debo, para ellos trabajo sin descanso.
En una democracia, ser Presidente de la República no es privilegio: es el ejercicio de un mandato del pueblo soberano, ante el cual uno es responsable día a día.
Interpretar los anhelos profundos de la nación, es una realidad en permanente movimiento, requiere una comunicación constante, directa y franca con el verdadero dueño del poder: la gente, el pueblo.
En el ejercicio de mi cargo he tratado de escuchar, de proponer, de dialogar con mis conciudadanos todos los días. Para poder interpretar a Chile.
El verdadero privilegio de un Presidente no consiste en ser elegido ni en vestirse con los honores de la República: consiste en estar en sintonía con la nación, con el sentimiento profundo del alma nacional.
Desde que inicié mi mandato hasta hoy, he sentido crecientemente ese privilegio: la sintonía con mi pueblo. Y para lograrlo me he esforzado por ser capaz de interpretar sus anhelos, sus sueños, el alma del pueblo de Chile.
La sintonía con esa sociedad que vive un cambio tan acelerado como complejo, que desata al mismo tiempo esperanzas y angustias nuevas, me llena de emoción, me llena de agradecimiento.
Por eso hoy doy gracias a Chile. Doy gracias a la historia por ser chileno hoy, acompañado de los 15 millones de chilenos y chilenas de hoy. Por haber podido interpretar, me he esforzado al menos como Presidente y con la gente, lo que ellos entienden el paso definitivo de una época a otra época.
Estoy convencido de ello.
Entré decididamente a la política en un momento de nuestra historia cuando había que hacer carne lo que dice nuestro Himno Nacional: que Chile sea país de los libres, o el asilo contra la opresión.
Chile ya es hoy, por fin, de nuevo, país de libres. Nunca más país de opresión.
Chile se encamina a ser también, como cantara Ercilla refiriéndose a Arauco, una Patria cada día más fuerte, principal y poderosa. De remotas naciones respetada.
Y así, entramos a una nueva etapa de nuestro sueño de ser y de convivir.
Porque el desafío de siempre es hacer un país más inclusivo, más igualitario, más amable. Nuestra dulce Patria, más amable.
Siento el privilegio de vivir como Presidente, con todos los chilenos y chilenas, esta hora de profunda transformación.
Gracias, Chile, por haberme dado un lugar en la tarea de afirmar tu libertad.
Gracias,
gracias dulce Patria, por haberme dado un lugar para colaborar contigo en tu nuevo renacer
Muchas gracias.
Ricardo Lagos, 21 de Mayo 2005
(Leer más)
Comentarios recientes
hace 15 horas 3 mins
hace 3 días
hace 6 días
hace una semana
hace una semana
hace 2 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas