Escuché hoy decir que no es para tanto lo de Bielsa, que sólo es un DT.

Estoy en completo desacuerdo con lo planteado. No se va un Director Técnico, se van los sueños de miles de nosotros de querer trabajar día a día por la tarea, se va la ilusión de que el nosotros importa más que el yo, se va la dignidad de la excelencia por sobre el poder económico. Se va la confianza en la palabra empeñada, se va el soñarnos realistamente, se va nuestro pecho inflado de saber que no somos los mejores pero que estamos mejorando día a día. Se va la seriedad por sobre la farándula. Se van los sueños de miles de niños que ayer no entendieron que pasó ? Los adultos que ya estamos más acostumbrados lo entendimos, por eso nuestros niños lloraron (lo encontraron injusto), nosotros los adultos nos enrabiamos (Lo encontramos incoherente).
La mejor manera de dejar que se vaya, es trayendo a nosotros, a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a nuestros empleados y jefes aquello que se nos fue, aquello que se nos arrebato sin que pudiéramos impedirlo.
Nos queda putear con justa razón, nos queda quejarnos un rato.
Nos queda también dar las gracias, nos queda también ser lo que otros han querido que seamos. Un país orgulloso, alegre, unido, con amor por la tarea y con seriedad en el trabajo.
Gracias Harold, Gracias Marcelo.
Gracias Chilenos por mostrarnos a nosotros mismos que esto es lo que NO queremos que se vaya.
Para una excelente columna al respecto (C. Warknen) Siga leyendo

Me voy de Chile. Me amparo en el inalienable derecho que me da ese hermoso verso de nuestro Himno Nacional: "El asilo contra la opresión". Me voy del Chile donde la palabra empeñada no vale nada, a pesar de que mi viejo y muchos viejos de la ingenua y antigua república nos enseñaron a sostenerla contra viento y marea, incluso en las peores tempestades.
Me voy del Chile donde la lógica de la pasión por el poder está por sobre el amor al bien común. Me voy del Chile donde la expresión "hacer las cosas bien" alguna vez significó algo, pero ahora es sólo una muletilla para sacar del camino a los que de verdad hacen las cosas bien. Me voy del Chile donde su gente, la gente anónima, los hinchas, los militantes de base, los que sostienen con su lealtad y pasión las grandes empresas y los grandes actos y épicas, son sólo un adorno, un dígito, para focus groups o encuestas o elecciones (cuando votan), pero que no valen nada cuando se toman las grandes decisiones.
Me voy del Chile que no soporta la grandeza, el talento, la genialidad, el vuelo propio, todo lo que se eleva sobre la línea media de reverberación del pantano local; el Chile del resentimiento, el que mató arteramente a Portales, el que jodió a Andrés Bello, el que se farreó a Mayne-Nicholls y a Bielsa.
Me voy del Chile de las cúpulas, las alianzas sagradas y abstractas, el lobby , las relaciones públicas, la imagen, la comunicología, las "cosas nostras", el Chile donde campea el "parecer" sobre el "ser".
¿Pero adónde y cómo me voy de este país que amo, donde nací y quiero morir?
¿Qué hacemos los chilenos, los chilenos náufragos de derecha, centro o
izquierda, creyentes o agnósticos, liberales o conservadores, los
trabajadores o empresarios, los estatistas o libremercadistas; los
hinchas de la Católica, la Chile o el Colo Colo, el Audax o Santiago
Wanderers, que, transversalmente, por encima de diferencias ideológicas o
creencias o camisetas sienten que el hacer las cosas bien significa
también hacer el bien y de buena manera, sacrificando los intereses
individuales o corporativos por un objetivo superior y más noble que
cualquier defensa de mezquinos intereses y pequeñas parcelas?
No hay adónde irse ni asilarse. Pero sí hay que irse del Chile maquiavélico y cada vez más cínico, hay que hacer que ese Chile muera adentro de cada uno de nosotros, para que así pueda nacer o renacer otro Chile mejor que éste que estamos viendo con estupor, decepción y tristeza. Un Chile noble, un Chile con modelos a seguir y no con máscaras, un Chile que sale a la cancha a ganar el único partido que no podemos darnos el lujo de perder por autogoles olímpicos: el partido en que se juegan juntos la calidad, la decencia y la nobleza.
Por eso me voy de Chile y me quedo en Chile. Me quedo donde duele. Me quedo en la galucha, en la pichanga de barrio, en los clubes chicos, en la radio a pilas en que una voz muy potente nos invita a no arriar la bandera ante el enemigo por esta infame derrota. Me autoexilio en la segunda división, en la tercera, en la cuarta, en las profundidades todavía puras de las canchas ninguneadas. Me voy con Bielsa, me voy con Mayne-Nicholls, me voy con ellos para que el Chile de verdad vuelva.
Cristián Warknen














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Estimado:
¿Qué posición tendrá Chile Primero en torno a esta situación? Es evidente que Piñera metió las manos en la elección de la ANFP, hizo un show con el rescate de los mineros y el tongo de Punta Choros no tienen nombre.
Aún no me explico cómo un proyecto tan prometedor como Chile Primero terminó apoyando a un candidato tan corrupto y mentiroso.